SIN EL SOL
Los ángeles deambulan,
desnudos
vestidos
indignados por el sopor.
El aire sacude
mil mundos,
la tierra goza del temblor.
Acuden brisas de espejos,
diáfanas
efímeras
circundando pieles agonizantes.
El malhechor respira
los ángeles caen,
el sol se hace carbón.
El mundo en penumbra,
en rígida perdición
llora, huye clamando
los ángeles.
Bernabe De Vinsenci
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