en la tardecita picada de oxido.
El minuto reitera la tercera edad
con un estirado mentón de arrepentimiento:
cuantas plegarias reprimida a la jovencita-se dice
sin retroceso.
Y después de tanto años, y tantas salidas ebrios
no les queda más que el tributo de observación.
No sólo las películas pornográficas
deleitan el morbo de los jóvenes, una generación
del ochenta, actualmente observa muchachitas
fuma el tabaco del escuerzo y se enfría a la intemperie del sol.
La vida de los ancianos se vuelve un pensamiento prematuro
sin escobas de pajas ni brillos de zapatos.
Pasado los sesenta años uno se vuelve cómplice
de un golpe de estado de observación y un judío del pasado.
Bernabé De Vinsenci
Y después de tanto años, y tantas salidas ebrios
no les queda más que el tributo de observación.
No sólo las películas pornográficas
deleitan el morbo de los jóvenes, una generación
del ochenta, actualmente observa muchachitas
fuma el tabaco del escuerzo y se enfría a la intemperie del sol.
La vida de los ancianos se vuelve un pensamiento prematuro
sin escobas de pajas ni brillos de zapatos.
Pasado los sesenta años uno se vuelve cómplice
de un golpe de estado de observación y un judío del pasado.
Bernabé De Vinsenci
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