en éste espacio en el que se habita
las almas se desconocen
sólo carnes y esqueletos
pueden frecuentarse entre sí.
El espacio habitado
es un submundo
que gira infatigablemente mediado por súbditos
coronados en razón.
Desde aquí otros astros inhóspitos merecen la vaguedad conceptual de existencia.
El cosmos es irreal, nuestra evidencia real tiene mérito en cuerpos enfrentados
en dialéctica
y en la comunicación por malos entendidos.
Todo lo demás deviene en el querer saber sobre aquello que no nos pertenece.
La cordura crea, hace existir
los espacios mueren cuando ella se encarga de su oficio.
Bernabé De Vinsenci
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