Hemos de nacer en
un modo huérfano acechando con indiferencia las alcantarillas de la desazón y las
rejas de hierros con verdor pacifistas que luego se delatan inocuas. El estado
existencial es una demanda de persecutores históricos ofreciendo lepra de
enajenación, esta situación es determinante para el sujeto- acosado-posicionándolo
en quehaceres para luego ofrecérselos a una minoría, a los dueños del tiempo,
la nación y el territorio prometido para todos. “El ventilador gira, al
observarlo la consciencia se dilata llena de cianuro las entrañas. Los giros
son extraños, el mecanismo de su potencialidad, por lo tanto soy el refregado de la situación,
me encuentro a la intemperie del fastidioso ruido, y sin embargo la sonoridad
hosca no es el causante omnipotente sino son aquellos depósitos de la malicia
encubierta encomendada gratuita y tiernamente. Produce nauseas escuchar y ver
el aparato, pero él no tiene nada que decirnos, la podredumbre está adentro y
se conserva, estar poseídos y no saberlo es la risa del diablo humano.”
Bernabé De
Vinsenci
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