Bípedo rutinario, en verdad, puedo deshilachar la originalidad del artesano, la rutina laboral. Entrar y salir con tus trenzas, ahorcarme y darme vida, ser propietario sin papeles, un viejo ilegal dándote ordenanzas que desconoces o, a escondidas vomitas en el inodoro del rebelde. Mi masa, no tiene volumen deseado, un puesto justo sobre el tiempo y lo sé, sin saberlo, que mis facciones me engañan, envejecen. Pero yo haré de la imposibilidad, el desengaño de lo posible. Bípedo te pertenezco, ambos somos fieles a la muerte. ¿Acaso nacer, no es también morir?
Bernabé De Vinsenci
No hay comentarios:
Publicar un comentario