domingo, 25 de noviembre de 2012

La sociedad en ocasiones se manifiesta en comunión. Cree en esto como un beneficio gritado.
La mayoría de las veces, y a diario viven individualizados intencionando una relación desarmonizada. Cada integrante del seno al devenir en el atardecer, no hace más que remitir a los ajenos, bautizándolos con adjetivos grotescos. 
¿De qué valen los esporádicos llamados de lucha? 
Al parecer se visibiliza en el campo social una dialéctica que desintegra
acometedores y victimas. Ambos, no dejan de ser un eslabón social, la parte del todo. Éste todo, apoderado de las partes, que es armonizado, cuando las partes deben hacer, y no decir para comportarse de otra manera con lo recientemente que han dicho.

Bernabé De Vinsenci

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