enredado en la inercia
con la mano del léxico coagulado
y en cada fonema un archipiélago
adjunto: “leen al poeta suicidado
para calmar el suicidio”
(la ración se deshace antes de su llegada al estómago)
es patológico que
el sujeto ande zambullido
solicitado un rejunte de enunciados
que hagan su compañía
y no soporta ver la puerta apolillarse
es como decía el sacerdote:
“no querido esas cenizas que ves
caer son tuyas, no se trata de ninguna nicotina”
Bernabè De Vincensi
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