cuando el correlato de los fenómenos más triviales se interrumpe, adviene la capacidad de incertidumbre, y uno o todos han de irritarse. -aquí no sucede nada-argumentaba uno-y blasfemaba tan ridículamente diciendo: "la cultura no existe"-. el largo ínterin de plática había fecundado el amanecer. y mientras cada uno aumentaba el tono de su voz el espacio arquitectónico resplandecía de ecos que terminaban por el bullicio. en un momento las cuestiones se tornaban valiosas al mencionar :"la materia muere, en cambio la energía cambia de estado" cualquiera que compadeciese esá reunión acabaría internado en la sala (seis) maniatado por un chaleco de fuerzas. es imprescriptible no decir que los enunciados terminan por causar vacilaciones magnéticas, los rostros palidecían y por momentos las euforias. un huésped afirmó que en la segunda cocina, décadas atrás funcionaba una morgue y miles de cadáveres eran calcinados si un cercano no aparecía en reclamo del cuerpo. en el suceso de ese acto la materia dejaba de existir y en controversia la energía cambiaba su estado. el universo es una mancha de energía mutante en medio del infinito, y gran parte de las inestabilidad se debe al choque constante entre las energías. por tantas supersticiones medidas en el inconsciente ante el cualquier movimiento ajeno de extraña resonancia, el hombre podría creer débilmente en la aparición de un espectro. tiene validez lo recientemente dicho pese a que las culturas constituyen innumerable tipos de creencias, formándose por lo pronto en un campo de constantes contiendas, algunas creencias invalidan otras.
-¿has escuchado eso?- acabó por interrumpir el silencio uno
al cabo de su última replica una corriente de escalofrío dejó boquiabierta a todos. un ateo se burlaba procediendo-que eso era producto de la misma naturaleza,- afuera increíblemente las nubes parecían ejercer una luz autónoma, producido por el efecto del poniente naciente. "bueno, es hora de dormir"dije. tomé rumbo a mí habitación situada en el segundo pi y tardé unos minutos en dormirme.
al mediodía fui sorprendido, uno de los charlatanes había sido encontrado diseco en su cama. los peritos no pudieron discernir la causa.
Bernabé De Vinsenci
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