Con el
escupitajo jugoso y un sorbete
en la saliva,
éste brazo me escoge
tan susceptible
de huesos y epidermis lácteas.
El
principio y el fin, la menarca y la polución nocturna,
la
esquina y el mosaico desnivelado,
un amuleto
de mi reliquia, de nuestros contornos.
Alcanza acertar
que sus dientes cándidos,
prefieren
a mis amarillos.
El pedazo
de mi estría asomó en su persona.
El rito
abre su telón.
Bernabé De Vinsenci
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