Un diálogo
tardío
se espera
con té jarabe
y con las
zonas erógenas tapadas.
Uno dijo
que por encima del té
se hallaban
asfixias sin humos
y que un linyera
retorcía sus ligamentos en el suelo,
caprichoso
por querer deleitarse con un pezón de gallina.
Hubo anemias
fonéticas sucedido éste hecho, que incomunicó a la comunidad.
La palabra
hibernó en el paladar y nadie no accionaba sino a través de la violencia.
Bernabé De Vinsenci
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