Dentro del
espacio que el hombre habita, y se ve representado existen múltiples fenómenos ignotos. No porque el mismo
espacio no los reconoce sino que la conciencia del hombre no alcanza la
afinidad para reconocerlos. Es menester
que el hombre no se vea insoluble a su espacio, por esto mismo, mediante el
lenguaje como medio de representación, intuye situarse y platicar con lo
desconocido. De este modo podrá, o cree desplazarse como un algo constituido. ¿Cuál
es la herramienta de vía para poner en escena lo que no se puede palpar? En
primer instancia el lenguaje. Esta capacidad que ostenta cada bípedo del ratio.
Sin embargo, el lenguaje necesita una manera de actuar flexible que le posibilite
toda magnitud, es decir, el papel de subversivo: La poesía. La poesía es un
acto que se desarrolla en el plano de liberación. Intenta sacar vendas a los
sujetos domesticados por el poder que ven el espacio restringido, elogiando repetidos
mecanismos. No solamente los objetos se ensucian y permanecen opacos, en la
dimensión que todos nos agitamos también ocurre. Y dentro de ella está el
individuo haciendo cáncer de su lenguaje a través de los campos convencionales.
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