miércoles, 20 de febrero de 2013


 -Dame un tema para escribir.
-La mierda.
-Sí, vos.
-Yo?
-Podría ser.
-Sí, o tu pelo de seda, que se incrusta en mi pene, como una metáfora ortodoxa de la excitación.
Oí, los ruidos te esconden.
-Hola ¿Hay alguien?
Y el sonido de caballos negros por la calle
cual ejército de vasos sudorosos lo anuncian, tan sólo, al bípedo de la no-razón”
-¡Silencio! Leo una revista y observo los gusanos que carcomen tu cabeza.
-¿Ah sí? ¿Y de qué vienen esas voces?
-¡Un poco de respeto, carajo! Es un poeta de letra ácida, barbitúrica...
-Listo. Lo tengo. Dame un fin.
-Un fin? Cómo voy a determinar el fin de algo que desconozco? No he participado en nada de lo que haya ocurrido en la última media hora, por lo tanto me niego a afirmar que eso ha terminado. Fin.

Poesía por: 
Bernabé De Vinsenci 
 Agostina Quagliardi 

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