Relato:
“El asesinato de un
falista"
Un gran número de hombres trotaba con el culo roto, y no casualmente
eran homosexuales. En el asunto de lo
reciente dicho se debe denunciar lo siguiente: Las personas estrechamente
normales- palabra reusada para definir a
un sujeto históricamente que acata de
manera ingenua reglas brindada por cierto
poder hegemónico- temía a que
supieran si tenía exactamente penetrado el ano, o no. En esta cuestión yace la
antipatía hacia a los homosexuales. No toleran bajo ningún pretexto que un
individuo constituido con un [falo], transite por la vía pública
emitiendo que ha tenido relaciones sexuales por la parte trasera de su cuerpo. Situemos quienes son los que ensucian las
libres elecciones. Prósperamente muchos “ortodoxos del falismo ”-Término
creado por el autor-aullaban enérgicamente en las tertulias: -¡Viva la libertad de expresión!- ¡Viva la
libertad de expresión! ….Y sabemos muy bien que la “libertad de expresión” genera
orgasmos de opiniones públicas: Discursos que en ocasiones se proliferan con la
consecuente naturaleza: [Germinan, no se reproducen, y mueren.]
Los seres del “falismo” correteaban de aquí para allá.
Se los solía diferenciar por su fisionomía vellosas y olorientas, constantemente trataban de manifestar definidamente sus rasgos. En una
jornada se le presentó a un integrante
del grupo, un hombre que decía llamarse: “Josefa”. - ¿Cómo?-Preguntó
el hombre a su adversario, tomándose el
trasero con disimulo- Josefa- volvió
a afirmar el sujeto “raro” - Pero…esto no puede ser. Usted es un hombre…
no una mujer ¿Josefa se va llamar? -Bueno, sí... de todos modos me llamo
Josefa y debería decirle que tengo el culo roto. En realidad no es que me defina por esto. Lo que si me
satisface decirle: que usted teme si
todos estuviesen informados de que su culo
ha sido penetrado. Yo no. Las mujeres son penetradas por la vagina, en cambio
como yo no la poseo. Lo hago por atrás -Los interlocutores quedaron frente a frente
mirándose uno al otro, cuando el homosexual dijo: Señor….entremos
en confianza de una vez por todas ¿Cuál es el problema de hacer el amor por
atrás? Dígame, sea gentil…. ¿Usted nunca probó por atrás? -¿¡Qué me está diciendo!? -Respondió- ¡ Soy hombre, no puedo hacer semejante aberración! – Hubo
una pausa- En verdad… si podría ejercer ese tipo de acto
sexual…pero ¿Qué diría el resto de la gente?-Presionó su cabezas con las
manos y prosiguió- Mmm…debo confesarle la
verdad….sí lo he hecho por atrás.
El homosexual se
mantuvo callado por unos instantes. No obtenía poderíos de supersticiones para
darle a su oponente el entendimiento de
por qué se llamaba Josefa y no Jorge o Alfredo. De improvisto uno de los que
integraba el grupo “falismo”
quien oía la charla detrás de un árbol corrió a
la ligera interponiéndose a su compañero. Sin remordimientos le clavó en la yugular un hueso de ternera. Ya en
el suelo viendo los coágulos de sangre el asesino comentó: ¿Cómo pudiste defraudarnos?
Bernabé De Vinsenci
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