El hombre y la sociedad
Trayendo
al presente al filósofo Francés Jean Paul Sartre (19051980) quien decía: “La libertad de uno es también la libertad de los otros”. Podemos señalar
que históricamente a través del proceso capitalista
y los múltiples regímenes autoritarios
mundiales, el hombre-cultural ha venido atribuyéndose a lo largo del tiempo un
conjunto de valores canónicos. Es necesario agregar dentro del siglo XX el fascismo,
y quizás deberíamos detenernos y tomar a
éste, como eje fundamental que causó la “crisis del hombre”, aún propagada en la
actualidad. Al afirmar que el fascismo se encuentra propagado en lo hombres actuales. Existe una
razón para ello, y tiene que ver con el deseo de la -no-integración
-y -la imposibilidad de resolver problemáticas socioculturales en conjunto-.
Éste, puede ser o es, el primer factor
para que las sociedades se desarmonicen y establezcan una dicotomía quedando
cada uno de los bandos enfrentados. Entonces,
pongamos énfasis a un tipo de “ser
crítico” liberador. Sin embrago el –ser crítico- no es aquel que crea sus
elecciones a partir de ciertas conveniencias que le favorecen. El “ser crítico” es entonces quien está
comprometido con el resto, el que elije a partir de las consecuencias, no sólo
en las que le pueden tocar a él, sino a los demás. Éste sujeto al que denominamos “ser crítico” dispone de la capacidad
de “autonomía”, de darse a sí mismo un espacio en el cual “repensar significaciones” para poder al fin dar actividad, y romper las subjetivaciones
en las cuales se encuentra sumergido.
Pesémonos a partir
de la colectividad, del mismo modo que lo hicieron las clases populares, con el
fin de abolir a los regímenes fascista. En este siglo hay formas de pensar que corresponderían
a estar resuelta, pensadas para eliminar determinados valores, que parte de la infame historia nos impuso a
través de la violencia y sus instituciones.
Más allá de las políticas que corresponden a nuestra nación,
existe para la homosexualidad-calificación
del poder-, por parte de la sociedad “una
negación antela identidad sexual que
tiene el hombre y su posibilidad de elegir. Quienes niegan esta identidad sexual, son aquellos hombres súbditos de la historia,
que aún con tanta circulación de información, no puede hacer desaparecer un
conjunto de valores arraigados. Primero:
los del dogma de iglesia católica (Institución que avalo al poder) y segundo: las de las grandes etapas
autoritarias, tanto nacionales como europeas. Si poseemos la posibilidad de
discutir en este sistema democrático disfrutamos el debate, tratemos de
resolver colectivamente los conflictos históricos-culturales, y no hagamos de
la democracia un régimen autoritario ejercido por la misma sociedad.
Bernabé De Vinsenci
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