martes, 23 de abril de 2013


-Fragmento para nadie-

Ya no es cuestión de léxico refinado en estos emputecidos tiempos, la mujer va a su lecho laboral y no se niega con el discurso de los derechos. Eso sí, se ve en hartazgo los bufones que escupen a los políticos, si supieran que la gran mierda la trabajamos todos y más en esta clase de sistema. Yo un anarquista reprimido. No tuve raíz de anarquista, jamás, lo lógico o la esquizoide de anárquico nació en medio de la devastación social. Ahora no relinche, señor conservador, véalo, escuche. Mire, prendase fuego, la realidad es así: sensación de raspadura, mugre neuronal, y tétanos en los dientes. Sí, la joven, que bella palabra ella va a su jornada laboral. Que agrio el dulce rutinario que le toca. Uno menciona la palabra joven y siente una frazada de vagina con emanación maternal. Pero rudo.... rudo es el tipo de requisito que pide está sociedad a-g-o-n-i-z-a-d-a. Quien no es rudo, no.  Aquí no. Váyase. Entiendo la cosmología susceptible. Pero en la sociedad, no. Es tan pordiosera que huele a semen de un mes. ¿Conoce  el holocausto social?  Viven los que tienen la posibilidad de sobrevivir y nadie más. Y para eso hay que estar acomodado, o hacerse croto. Usted elije. No solloce, conoce la palabra sosiego, póngala en uso. No vale de nada andar colérico en esta puta vida.  A nadie le importa eso.

Bernabé De Vinsenci                              

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