-Fragmento para nadie-
Ya no
es cuestión de léxico refinado en estos emputecidos tiempos, la mujer va a su
lecho laboral y no se niega con el discurso de los derechos. Eso sí, se ve en
hartazgo los bufones que escupen a los políticos, si supieran que la gran
mierda la trabajamos todos y más en esta clase de sistema. Yo un anarquista
reprimido. No tuve raíz de anarquista, jamás, lo lógico o la esquizoide de anárquico
nació en medio de la devastación social. Ahora no relinche, señor conservador, véalo,
escuche. Mire, prendase fuego, la realidad es así: sensación de raspadura,
mugre neuronal, y tétanos en los dientes. Sí, la joven, que bella palabra ella
va a su jornada laboral. Que agrio el dulce rutinario que le toca. Uno menciona
la palabra “joven” y siente una frazada de vagina
con emanación maternal. Pero rudo.... rudo es el tipo de requisito que pide está
sociedad a-g-o-n-i-z-a-d-a. Quien no es rudo, no. Aquí no. Váyase. Entiendo la cosmología susceptible.
Pero en la sociedad, no. Es tan pordiosera que huele a semen de un mes. ¿Conoce
el holocausto social? Viven los que tienen la posibilidad de
sobrevivir y nadie más. Y para eso hay que estar acomodado, o hacerse croto.
Usted elije. No solloce, conoce la palabra sosiego, póngala en uso. No vale de
nada andar colérico en esta puta vida. A
nadie le importa eso.

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