Microrelato.
Un
hombre convive con vacas y con los desechos de estas: las bostas. Desde hace
décadas con cierto remordimiento ha dejado de vincularse con las personas. Él no
sabe que no se comunica con los animales sino por medio de “señales”. Sin embargo, este lazo torpe
en que el humano cree tener la posibilidad de estar comunicado con animales, quienes
no conocen nada de comunicación, le deja una sensación confortable.
Y
así llega a su casa y habla sólo, creyendo hablar con alguien. Las vacas lo
miran y balan, atónitas de las carcajadas del hombre, que intuye ser
comprendido por ellas.
Bernabé De VInsenci
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