domingo, 21 de abril de 2013


Microrelato.

Un hombre convive con vacas y con los desechos de estas: las bostas. Desde hace décadas con cierto remordimiento ha dejado de vincularse con las personas. Él no sabe que no se comunica con los animales sino por medio de señales. Sin embargo, este lazo torpe en que el humano cree tener la posibilidad de estar comunicado con animales, quienes no conocen nada de comunicación, le deja una sensación confortable.
Y así llega a su casa y habla sólo, creyendo hablar con alguien. Las vacas lo miran y balan, atónitas de las carcajadas del hombre, que intuye ser comprendido por ellas.

Bernabé De VInsenci 

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