-Microrelato-
El
mundo quiere comprenderse y más de las veces no cree en su apariencia. Dice que
su cabeza es un intento de vomito, y se arrastra en los cordones de la nada averiguando
de alguna voz para que agasaje su rostro. Un rostro hecho a medias por un ciego,
en la compañía de una vela de calcio. Si bien uno puede detenerse y dar a
conocer la semanticidad de la palabra “mundo” pero nada de
lo que se diga de ella será verdad. Y si no, fíjense. El mundo anda inseguro,
no sabe de sí mismo. Sufre náuseas, es un prodigo noctámbulo y un frecuente
bebedor de catástrofes.
Él
conoce bien las causas de sus pesadumbres. Le han detectado cáncer de
humanidad. Y lo peor de todo es que la enfermedad no es terminal...lo peor de
todo que tendrá que convivir con ella.
Bernabé De
Vinsenci
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