domingo, 21 de abril de 2013



-Microrelato-

El mundo quiere comprenderse y más de las veces no cree en su apariencia. Dice que su cabeza es un intento de vomito, y se arrastra en los cordones de la nada averiguando de alguna voz para que agasaje su rostro. Un rostro hecho a medias por un ciego, en la compañía de una vela de calcio. Si bien uno puede detenerse y dar a conocer la semanticidad  de la palabra mundo pero nada de lo que se diga de ella será verdad. Y si no, fíjense. El mundo anda inseguro, no sabe de sí mismo. Sufre náuseas, es un prodigo noctámbulo y un frecuente bebedor de catástrofes.
Él conoce bien las causas de sus pesadumbres. Le han detectado cáncer de humanidad. Y lo peor de todo es que la enfermedad no es terminal...lo peor de todo que tendrá que convivir con ella.

     
      Bernabé De Vinsenci  

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