Cuando
los hombres suspiran
detrás del celeste esponjoso
no queda más en el purgatorio
que las venas de sus patrimonios,
los callejones de cementos en efemérides
y las sentencias oriundas del lagrimal.
Sucios los diciembres
peregrinan en la huida del tiempo
y el hombre no sabe qué forjar
para contener el tiempo
de la ausencia:
Suspira
Recuerda,
Se retuerce,
Solloza,
Gime contra la puntada
del pecho
y dialoga con las sombras
para aliviarse de su cuerpo.
Las generaciones
se pierden.
Unas a las otras van
entregándose.
Sobre ellas habitan
doscientos coágulos de valores
un ADN incrustado en el cuerpo
y tres reliquias en el armario.
¿De qué pérdida hablan al recordar?
¿Acaso no es un ejercicio de preservar
en la memoria lo válido de la ausencia?
Los cuerpos no trascienden
la invención ha sido
para que trasciendan
la acciones de sus cuerpos.
Bernabé De Vinsenci
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