FIN DE UNA VISION EXTRAÑA
Esa noche estéril de buenos
sentimientos, fértil de insomnio. Mantuvo al muchacho despierto. El tiempo
corría después de las tres dimensiones y sus ojos se encontraban coagulados de
soledad. La aurora lo devoro, pero el tiempo fue tan veloz, en consecuencia de
sus pensamientos, ningunos de ellos abstractos.
Pestaño, un
ademán frío, que lo llevaría de nuevo a su estado sólido.
Nada había que
pudiera interrumpirlo, pero con el eco de las campanas que venían desde las
montañas, abandono su meditación, de recuerdos y agonía.
El muchacho
tenía exigüidad en relacionarse, sus compañías eran sus pensamientos y quien
pagaba sus consecuencias era su organismo algo deteriorado. Encendió un
cigarrillo, largo el humo y lo veía alejarse con parsimonia. Si pestañaba,
quizás derramaría algunas gotas de sangre, entonces se contuvo. Llevo otra
pitada a su boca seca y miro el sol que lo invitaba a darle ago de
satisfacción, pero no, se negó una vez más. Sabía que debía seguir a ese
sometimiento de pensar y desgastar su sensibilidad, para acabar con sus deseos.
Luego en la
tarde mientras se reposaba extendido en el sillón, sintió dos golpes sobre la
puerta marrón. Lentamente salio de esa posición y acomodándose la vestimenta
recurrió al llamado.
-¿Quién es?-
exclamo.
Solamente se
oían los golpes y cada vez creciendo más y más. El muchacho sentía que su
organismo principal empezaba a latir cada vez más.
Pero su
neutralidad, lo obligaba a ser cualquier cosa. Entonces abrió y de
repente, la luz le encandilaba los ojos, hasta el punto de casi producirle una
ceguera. Con sus manos tapo su rostro y sintió la voz.
-¡¿Por qué te
niegas a mi?!-
El muchacho no
podía reponerse de aquella situación y cayo en el suelo, lastimándose la
rodilla izquierda.
De repente todo
se volvió blanco. Paso un tiempo de paradoja y el muchacho abrió sus ojos. Nada
de lo que había visto estaba. Todo estaba intacto la puerta cerrada, pero el
realmente se encontraba herido en la rodilla.
Se levanto se
dirigió al baño y lleno la bañadera, reposándose en ella. Sentía que su cuerpo
estaba tomado, pero todo dependía de el, solamente de el. La visión, que el
exponía en la realidad era una equivocación peculiar.
Mientras veía
las tres dimensiones, la cuarta que era el tiempo que pasaba hasta el punto de
anochecer.
Salio del agua,
que se había enfriado con el tiempo. Se vistió. Salio a la calle. Contemplo la
ciudad desde la montaña y todo estaba igual. Se arrimo al río donde, hacia
practica de un psicoanálisis. Tomo un bote, que se encontraba abandonado y se
sumergió hacia lo lejos, donde se veía en el horizonte la luna. Lentamente remo
creyendo alcanzar la luna, pero el río comenzó una demencia, que pocos conocían
y termino ahogándolo.
La prensa al
otro día dio a conocer que un sujeto, se había matado.
Ahora su alma
vaga caminando sobre las aguas y los que rodean el río, al verla se ahogan.
Bernabé De Visenci
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