jueves, 5 de enero de 2012


FIN DE UNA VISION EXTRAÑA


Esa noche estéril de buenos sentimientos, fértil de insomnio. Mantuvo al muchacho despierto. El tiempo corría después de las tres dimensiones y sus ojos se encontraban coagulados de soledad. La aurora lo devoro, pero el tiempo fue tan veloz, en consecuencia de sus pensamientos, ningunos de ellos abstractos.
Pestaño, un ademán frío, que lo llevaría de nuevo a su estado sólido.
Nada había que pudiera interrumpirlo, pero con el eco de las campanas que venían desde las montañas, abandono su meditación, de recuerdos y agonía.
El muchacho tenía exigüidad en relacionarse, sus compañías eran sus pensamientos y quien pagaba sus consecuencias era su organismo algo deteriorado. Encendió un cigarrillo, largo el humo y lo veía alejarse con parsimonia. Si pestañaba, quizás derramaría algunas gotas de sangre, entonces se contuvo. Llevo otra pitada a su boca seca y miro el sol que lo invitaba a darle ago de satisfacción, pero no, se negó una vez más. Sabía que debía seguir a ese sometimiento de pensar y desgastar su sensibilidad, para acabar con sus deseos.
Luego en la tarde mientras se reposaba extendido en el sillón, sintió dos golpes sobre la puerta marrón. Lentamente salio de esa posición y acomodándose la vestimenta recurrió al llamado.
-¿Quién es?- exclamo.
Solamente se oían los golpes y cada vez creciendo más y más. El muchacho sentía que su organismo principal empezaba a latir cada vez más.
Pero su neutralidad, lo obligaba a ser cualquier cosa. Entonces abrió  y de repente, la luz le encandilaba los ojos, hasta el punto de casi producirle una ceguera. Con sus manos tapo su rostro y sintió la voz.
-¡¿Por qué te niegas a mi?!-
El muchacho no podía reponerse de aquella situación y cayo en el suelo, lastimándose la rodilla izquierda.
De repente todo se volvió blanco. Paso un tiempo de paradoja y el muchacho abrió sus ojos. Nada de lo que había visto estaba. Todo estaba intacto la puerta cerrada, pero el realmente se encontraba herido en la rodilla.
Se levanto se dirigió al baño y lleno la bañadera, reposándose en ella. Sentía que su cuerpo estaba tomado, pero todo dependía de el, solamente de el. La visión, que el exponía en la realidad era una equivocación peculiar.
Mientras veía las tres dimensiones, la cuarta que era el tiempo que pasaba hasta el punto de anochecer.
Salio del agua, que se había enfriado con el tiempo. Se vistió. Salio a la calle. Contemplo la ciudad desde la montaña y todo estaba igual. Se arrimo al río donde, hacia practica de un psicoanálisis. Tomo un bote, que se encontraba abandonado y se sumergió hacia lo lejos, donde se veía en el horizonte la luna. Lentamente remo creyendo alcanzar la luna, pero el río comenzó una demencia, que pocos conocían y termino ahogándolo.
La prensa al otro día dio a conocer que un sujeto, se había matado.
Ahora su alma vaga caminando sobre las aguas y los que rodean el río, al verla se ahogan.

Bernabé De Visenci

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