Hijos
de la libertad.
Huye
como el viento turbio,
propagándose
enroscado en el sendero silvestre.
Huye
diáfano inventor de aventuras que en la inercia
demuestras
miniaturas en espesor y sale detrás de la cueva.
Huye
iluminando en la oscuridad y ensordeciendo
el
núcleo de la tierra.
Huye
sobre la corteza, rebota y vuelve a tomar vuelo,
encogiendo
algunas pieles en oquedad.
Huye
del grito que mutua a la tierra donde
las
muchedumbre siguen unidas y en la vida todos somos extraños aislados como
el sol
de la tierra.
Huye
del eco que nos agrupa llamado al temor.
Huye
del sensible posesivo.
Huye de
toda especie de juez.
Huye a
las paginas por recorrer
que se
entristecen si nadie las transita como desiertos inhóspitos para pies
temerarios.
Huye si
sobran manos para la concepción y proliferación de lo malvado.
Huye
embarcando el naufragio de aguas excluidas y vastos ojos
de
necesidad.
Huye
deja el ser en un costado, él
no te
pertenece es un señor
que
circunda en ti negándose a la libertad.
Huye
que la existencia te permite ser.
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