lunes, 9 de enero de 2012


Hijos de la libertad.

Huye como el viento turbio,
propagándose enroscado en el sendero silvestre.
Huye diáfano inventor de aventuras que en la inercia
demuestras miniaturas en espesor y sale detrás de la cueva.
Huye iluminando en la oscuridad y ensordeciendo
el núcleo de la tierra.
Huye sobre la corteza, rebota y vuelve a tomar vuelo,
encogiendo algunas pieles en oquedad.
Huye del  grito que mutua a la tierra donde
las muchedumbre siguen unidas y en la vida todos somos extraños aislados como
el sol de la tierra.
Huye del eco que nos agrupa llamado al temor.
Huye del sensible posesivo.
Huye de toda especie de juez.
Huye a las paginas por recorrer
que se entristecen si nadie las transita como desiertos inhóspitos para pies temerarios.
Huye si sobran manos para la concepción y proliferación de lo malvado.
Huye embarcando el naufragio de aguas excluidas y vastos ojos
de necesidad.
Huye deja el ser en un costado, él
no te pertenece es un señor
que circunda en ti negándose a la libertad.
Huye que la existencia te permite ser.


Bernabé De Vinsenci. 

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