martes, 10 de enero de 2012


Pronto


Archipiélagos de seres sucumbiendo
en la vida del fin.
Replegando sobre las entrañas espacio
limitado de choques, ilusiones y esperas.
El mundo sobrio embestido de espesor duerme
molestado por el extenso calor, que busca su fulgor.
El hilo del existir se balancea a cortarse, se deshila en
la insignificancia.

¡Alambrado de la vida no te cortes
sigue penetrando!

El mar se ahoga asimismo y el sol
se quema, nos quema.
Una hormiga camina sobre la piel
y pronto se ve muerta, aplastada, defraudada.
Solos y acompañados en un colchón desmantelado
acostados sobre el existir, soñando el vivir.
Despertamos en la nada, caminando descalzo
y eufóricos rearmando el hilo.
Desesperados nos engañamos y excavamos nuestra tumba,
el hilo se corta, nuestras manos caen, nos vemos atrapados en ella
y el viento nos vuelca la tierra lentamente.


Bernabé De Vinsenci.  

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