Pronto
Archipiélagos
de seres sucumbiendo
en la
vida del fin.
Replegando
sobre las entrañas espacio
limitado
de choques, ilusiones y esperas.
El
mundo sobrio embestido de espesor duerme
molestado
por el extenso calor, que busca su fulgor.
El
hilo del existir se balancea a cortarse, se deshila en
la
insignificancia.
¡Alambrado
de la vida no te cortes
sigue
penetrando!
El
mar se ahoga asimismo y el sol
se
quema, nos quema.
Una
hormiga camina sobre la piel
y
pronto se ve muerta, aplastada, defraudada.
Solos
y acompañados en un colchón desmantelado
acostados
sobre el existir, soñando el vivir.
Despertamos
en la nada, caminando descalzo
y
eufóricos rearmando el hilo.
Desesperados
nos engañamos y excavamos nuestra tumba,
el
hilo se corta, nuestras manos caen, nos vemos atrapados en
ella
y el
viento nos vuelca la tierra lentamente.
Bernabé De Vinsenci.
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