miércoles, 11 de enero de 2012


Visión, oídos y sin percepción.

Te has encontrado excelso y activo.
Un individuo escondido y aburrido.
Sobre su cara hay dos hierro, él te llama, sus ojos
se retuercen mirándote, persuadiéndote.
Hasta los nervios le llegan a doler.
Te  mira.
No sueña, solo te mira.
Las plantas no dejan verte, pero él las esquiva.
Sigue solo mirándote.
Tratando de que te detengas.
Te detienes y él te llama.
Tu sabes de donde viene la voz sin verlo.
Él te llama y tu huyes creyendo que te espanta.
Tus piernas se encuentran indecisas, mojadas, esperando ver a
quien te llama.
Tus ojos sin destinos buscan.
Otra vez escondiéndote detrás de la planta.
Te mojas, hay agua acumulada en ella.
El frió te invade.

¡Basta no te corras mas, ese es el punto exacto!

Casi lo ves, pero en realidad no.
Te decides.
Te corres, donde no debías.
Él asoma su cabeza forzadamente y los hierro le impiden verte.
Cruzas a un costado, detrás de los ladrillos.
Él solo ve un muro, cubriéndote y te sigue llamando.

Bernabé De Vinsenci.

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