Caído en el abismo
desprendido de la tierra
la cola a un Diablo.
En sus puntas se esconde
los aguardientes de cianuro
y enverdece en las noches
a las
almas más puras.
Una esfera sumergida
en el agua se moviliza,
haciendo desgaste de los ojos que ven.
Un día habrá sin principio y final,
un día habrá en que ciegos quedaremos
No faltará mucho, sólo por ahora desconozco
los segundos y la horas.
Bernabé De Vinsenci

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