Crujidos de
madrugada en deshoras y el tiempo fingido,
vencido por la mescalina. La grasa reposa
cercada en la pompa malgastada por el lenguaje somnoliento, mudo, ronroneando y
acabado. Nuestra efervescente divinidad “Omnipotencia:
Cópula de lo perverso y venturoso” Sumerge por encima de lo onírico,
ejerciendo la casta desesperación, mientras, la mucosidad barniza la sabana pegando el alud del primer
frescor. El impulso del día es como una
tela de araña, dificultosa de zafar, meditada por lo absurdo, ahogada en la retención.
Y aunque aparente la ausencia temblando en el olimpo, los aventurados se
arrastran. Llegan a su cementerio, dan un soplido y estrechando las manos
descansan bajo la sobra de la cruz inquisidora, ellos viven en la nada de la
eternidad, acobardados de existir, gozosos de la tierra húmeda, ésta pisada por
todos y no reconocida por ninguno. La tosca
permite la indiferencia, y a la vez, acrecienta su venganza, chupando
mañana a todos sus difuntos. Todo lo devastado por el hombre entra en
actividad, para equilibrar los propósitos. Existir es adulterar ante cosmos,
pisar hormigas, quemar robles, y vencer lo no vencido. La existencia del existente
se deplora en la vejez de la carne, y el temperamento cae, y los remordimientos
se suman a ser los primeros pensamientos diarios y nauseabundos. Esto explica
el nefasto, y tardío proceso. Los individuos no pueden hacer su naturaleza
similar a la de una cucaracha
….No importa el objeto
de la elección, sino el mismo acto de elegir…
Bernabé De Vinsenci
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