sábado, 22 de diciembre de 2012


Crujidos de madrugada en  deshoras y el tiempo fingido,  vencido por la mescalina. La grasa reposa cercada en la pompa malgastada por el lenguaje somnoliento, mudo, ronroneando y acabado. Nuestra  efervescente divinidad “Omnipotencia: Cópula de lo perverso y venturoso” Sumerge por encima de lo onírico, ejerciendo la casta desesperación, mientras, la mucosidad  barniza la sabana pegando el alud del primer frescor. El  impulso del día es como una tela de araña, dificultosa de zafar, meditada por lo absurdo, ahogada en la retención. Y aunque aparente la ausencia temblando en el olimpo, los aventurados se arrastran. Llegan a su cementerio, dan un soplido y estrechando las manos descansan bajo la sobra de la cruz inquisidora, ellos viven en la nada de la eternidad, acobardados de existir, gozosos de la tierra húmeda, ésta pisada por todos y no reconocida por ninguno. La tosca  permite la indiferencia, y a la vez, acrecienta su venganza, chupando mañana a todos sus difuntos. Todo lo devastado por el hombre entra en actividad, para equilibrar los propósitos. Existir es adulterar ante cosmos, pisar hormigas, quemar robles, y vencer lo no vencido. La existencia del existente se deplora en la vejez de la carne, y el temperamento cae, y los remordimientos se suman a ser los primeros pensamientos diarios y nauseabundos. Esto explica el nefasto, y tardío proceso. Los individuos no pueden hacer su naturaleza similar a la de una cucaracha


….No importa el objeto de la elección, sino el mismo acto de elegir…







Bernabé De Vinsenci

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