miércoles, 17 de abril de 2013


Los escandalosos truenos del estómago hablan del hambre, del músculo fatigado en el trayecto sin paraderos y de la agonía divinizada.  Miles demonios, discípulos del vacío,  han informado  de la  vertiente lagrimal a causa del desánimo popular.  Y ya no se escuchan sino los cánticos hegemónicos y el grito perdido, padeciendo su tugurio. ¡No hay voz que por la infamia hable! ¿Dónde está el aullido? ¿Quién lo ha embalsamado en la censura?  Se distraen averiguando hombres ciegos, de realidad alucinada.
Aquí, alguien te exige entre las pestes vivas y pisoteadas, te persuade desde la miseria, y no es un fulano anónimo. Dicen que se nombra, o se hace llamar: Cambio.

Bernbé De Vinsenci 

No hay comentarios: